La expresión “yo llego allí”1, puede leerse como la fórmula mínima de decir qué es un acto en tanto que un acto no puede decirse que lo es, sin sus consecuencias.

En este sentido, este “yo llego allí” tiene utilidad como separación de las aguas entre hacer, actividad y acción, o acting-out, pasaje al acto y acto. Y aún, puede servir para dar algunas claves de la diferencia entre acto y acto analítico, entendido éste como lo que se deriva de la función lógica que es el deseo del analista, puesto que “para Lacan el deseo del analista consiste en llevar al ser como inconsciente, al estado de realización”2. Si bien, nos recuerda Miller, el deseo del analista no es la última palabra de Lacan “sobre la posición del analista cuando se confronta al ‘hay lo Uno’”3.

Trabajar estas distinciones tiene consecuencias en la clínica, es decir, en la dirección de la cura y en el final de un análisis.

 

* Artículo publicado íntegramente en El Psicoanálisis, Revista de la ELP, nº 33, Barcelona, octubre de 2018.

 

Notas:

  1. Lacan, J., “El acto analítico”, Otros escritos, Buenos Aires, Paidós, 2012, pág. 395.
  2. Miller, J.-A., “Curso de la Orientación lacaniana: El Uno Solo”, inédito, clase del 11 de mayo de 2011, publicada en Freudiana, Revista de la Comunidad de Cataluña de la ELP, nº 70, Barcelona, enero-abril 2014, pág. 19.
  3. Ibid.

 

Eugenio Díaz, ELP, Barcelona.

 

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