Pretendo continuar la discusión en torno al deseo del analista abordándolo, a partir de la continuación del análisis después del atravesamiento del fantasma, momento conclusivo que J.-A. Miller llamó de ultrapase: el psicoanalista cuando se confronta con el Haiuno, Yad’lun, el no hay dos, el no hay relación sexual, pero hay otra función en juego que puede ser implementada en la práctica como psicoanalista, y que ya no está marcada por el deseo del analista. Lacan intenta atrapar la paradoja del deseo como deseo del Otro, con el término “deseo inédito”, que constituye el deseo del analista. Estamos en el campo del deseo, conforme a la Nota italiana1, del deseo inédito transmitido a los desechos de la docta ignorancia. Del deseo como aquello que constituye el ser del sujeto, un ser que no postula ninguna existencia, que lleva a Lacan a “ultrapasarse”. El ser es el deseo.

Lacan ha buscado en qué se asentaba el término “ser” en Freud, y encontró que el núcleo del ser, para Freud, es del orden del deseo, el meollo del ser, Kern unseres Wesen, se encuentra en el deseo inconsciente, un deseo inaccesible e indestructible, aunque causado2.

 

* Artículo publicado íntegramente en El Psicoanálisis, Revista de la ELP, nº 33, Barcelona, octubre de 2018.

 

Notas:

  1. Lacan, J., “Nota italiana”, Otros escritos, Buenos Aires, Paidós, 2012, pág. 329.
  2. Freud, S., “La interpretación de los sueños”, Obras Completas, vol. IV y V, Buenos Aires, Amorrortu editores, 1991.

 

Angelina Harari, EBP, Sao Paulo.

 

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