“Es preciso romperlo todo para que los dogmas se purifiquen y las normas tengan nuevo temblor”1.

 

Es el significante “disrupción” -que brotó como lava orientadora de nuestras próximas Jornadas a partir de la conferencia de Éric Laurent en Barcelona- el que inevitablemente me lleva al real del que habla Lacan en lo que Miller llamó su ultimísima enseñanza.

En su curso El ultimísimo Lacan nos habla del “acontecimiento Freud” y de lo real como la reacción de Lacan, su respuesta sintomática a la invención freudiana del inconsciente: su enseñanza.

La ambición de la enseñanza de Lacan, dice allí Miller, es transmitir ese traumatismo2.

Y no puede ser de otro modo que traumático el efecto que produce el acercamiento a este tramo de su enseñanza. Un Nuevo temblor3. Una figura tan disruptiva como inquietante que Miller extrae de un poema de García Lorca que le hacen llegar de para dar cuenta del acontecimiento de cuerpo que se produce cuando nos acercamos a esta ultimísima enseñanza y a sus consecuencias epistémicas y clínicas.

Tiembla la enseñanza de Lacan más clásica, aquella montada sobre el edificio de lo simbólico bajo el axioma fundador del inconsciente estructurado como un lenguaje. Esto es, un inconsciente reducido al orden simbólico que lleva a movernos en el terreno del sentido.

Pero el Lacan del 76 ya no habla de ese inconsciente transferencial cuyas manifestaciones tenemos bajo la forma de los lapsus, de los sueños, de los actos fallidos, de los olvidos, los síntomas, que llaman al Otro, a la interpretación, sino que le opone el inconsciente real, poniendo en tela de juicio la primacía del orden simbólico.

Lo que llamamos el orden simbólico es esa articulación significante mínima S1-S2, ya que un significante solo no significa nada. Es decir, lo que lo fundamenta es la relación misma entre dos significantes. Ese sentido del significante es lo que llamamos Verdad, la verdad del sujeto dividido por una pregunta. Cuando esa verdad perturba, damos a esta verdad otro nombre: síntoma. Así podemos decir que el síntoma es el nombre clínico de la verdad.

A partir del Seminario 20, Lacan separa el síntoma de la verdad y en esa distancia, en esa separación ubica al goce. Es esa sustitución de la verdad por el goce la que refleja lo que surge al final de este Seminario: la sustitución del lenguaje por lalengua. Y el lenguaje termina siendo una elucubración sobre lalengua.

En este sentido es que podemos decir que el lenguaje no es primario, lo simbólico viene de alguna manera a dar un saber sobre lalengua. Este neologismo que forja Lacan, lalengua (todo junto) califica lo más singular de la lengua de cada uno de nosotros: el núcleo íntimo de nuestra relación con el lenguaje. Su introducción hace que los cimientos tiemblen. Lalangue, a diferencia de la lengua de los lingüistas, se trata de esa que resuena en el cuerpo. Para Lacan, el punto de impacto donde lo simbólico sujeta al cuerpo, es real. En esto se apoya Miller para proponer la afirmación de que “lo real del inconsciente es el cuerpo hablante”4.

Este temblor que se produce en el parlêtre conduce en principio a un rechazo, que de diversas y singulares maneras, frenan el temblor. Pero si esto falla, el goce que itera se hace tan insoportable que suele abrir el camino a una experiencia analítica, que lejos de proponer un nuevo rechazo del temblor, convoca a sucumbir a él.

Porque no se puede renunciar al goce del cuerpo, pero se puede hacer algo con eso, reconciliarse con ese goce. Ponerlo todos patas para arriba , deshacerse del exceso para acercarse a la sustancia gozante y sabe hacer con eso.

O como lo dice García Lorca en el verso que le sigue al que retoma Miller: “Es preciso que el elefante tenga ojos de perdiz y la perdiz pezuñas de unicornio”5.

 

Notas:

  1. García Lorca, F., Obras Completas, Madrid, Aguilar, 1986.
  2. Miller, J-A., El ultimísimo Lacan., cap. I: “El esp de un laps”, Buenos Aires, Paidós, 2013.
  3. Ibid., págs. 200-201.
  4. Miller, J.-A., “El inconciente y el cuerpo hablante”. Scilicet El cuerpo hablante. Sobre el inconsciente en el siglo XXI, Buenos Aires, Grama, 2015.
  5. Ibid.

 

Betina Ganim, socia Sede Barcelona, Palma de Mallorca.

 

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