¿Qué diferencia hay, si es que la hay, en esta época del “imperio del goce: todos locos” entre actuar el fantasma y el síntoma psicótico?:

Revisemos primero el concepto de “fantasma”.

El diccionario de Laplanche y Pontalis1 lo nombra como “fantasía”, tomándolo del alemán phantasie -que en francés se traduce por fantasma- y la define como: “guión imaginario en el que se halla presente el sujeto y que representa, en forma más o menos deformada por los procesos defensivos, la realización de un deseo (…) inconsciente” y explica que Freud tomó del alemán el sentido de actividad creadora que anima al mundo imaginario, para referirse a un concepto de fantasía más delimitado , a una determinada formación imaginaria que pone en oposición al mundo interior, placentero del sujeto, con su realidad exterior, displacentera. Más estrictamente, se refiere al núcleo “verdaderamente real” del inconsciente y que, como tal, subyace a todas las formaciones de éste. Se trata del deseo inconsciente.

Según Lacán, el fantasma soporta el principio de realidad2.

También podríamos definirlo -siguiendo a Miller en Una fantasía3– como sentido en lo real que da soporte al ser del síntoma. La fantasía de Miller que expone en dicha conferencia es que los sujetos posmodernos estamos desorientados, sin brújula, ¿podríamos decir: sin fantasma?

En la misma dirección apunta Manuel Fernández Blanco en su texto argumentario de este eje temático, en el que presenta como característico de esta época -en la que, insiste, “todo está permitido”- la evaporización de la lógica fálica y la generalización, en su lugar, de un fantasma adictivo4

Entonces, ¿no hay fantasma o es otra versión? Y, ¿realmente todo está permitido?

Podríamos decir que hay un cambio de un fantasma como soporte del deseo de un sujeto dividido por la inexistencia de la relación sexual, a un fantasma como ser de goce donde el sujeto, en vez de dividido queda adherido a su objeto de goce.

Por otra parte, hablar de permiso es hablar del Otro de la ley y ese Otro, decimos que ya no existe. El Otro actual es el del imperativo del goce Uno.

El fantasma generalizado de la posmodernidad es un fantasma de goce frente al de deseo de la época en que el Otro existía . El actual pone en acto el imperativo de goce superyoico y se caracteriza por una impaciencia angustiosa. Si el fantasma antes velaba ese goce ahora no lo hace; por el contrario, lo exhibe incluso con arrogancia.

Vemos un ejemplo en la modalidad actual, generalizadamente exhibicionista, del humor. Un humor sin “tapujos”, obsceno, escatológico… poco sutil. Freud, en su texto El humor5 plantea éste como una defensa narcisista que alimenta el goce frente al principio de realidad y que proviene del superyó. Efectivamente, el principio de realidad actual se soportaría en un fantasma cuyo núcleo apunta mucho más a un goce narcisista que al deseo del sujeto.

Miller6 nos dice que el núcleo real de goce del sujeto le sirve de matriz para operar con el semblante y le sirve como defensa primaria. En la cura se trata de incomodar la defensa, lo que en épocas anteriores llamábamos “atravesar el fantasma”, para llegar al real del goce e intentar cambiar la relación del sujeto con su goce, en el sentido de permitirle una relación más fluida, no tan fijada al objeto.

Volviendo a la pregunta del inicio, la construcción delirante sigue siendo el equivalente al fantasma neurótico como defensa frente a lo real. Pero en la actualidad, al no existir el Otro del sentido sino el Otro del goce, el semblante neurótico cae y sus ficciones pasan más al acto, aproximándose con mayor frecuencia a la apariencia psicótica. El sujeto queda más enganchado a su objeto.

En este sentido, en la cura analítica actual ¿no se trataría de ayudar al sujeto a velar de algún modo ese goce antes de cambiar su relación con él?

 

Notas:

  1. Laplanche,,J., Pontalis, J-B., Diccionario de Psicoanálisis, Barcelona, Labor, 1993, págs.138-39.
  2. Lacan, J., El Seminario, libro 20: Aún, Buenos Aires, Paidós 2010, pág. 97.
  3. Miller, J.-A., “Una fantasía”, El Psicoanálisis, Revista de la ELP nº 9, Madrid, 2005.
  4. F.Blanco,M.: “El fantasma cuando todo está permitido”, presentación de la Línea de trabajo publicado en el blog de las XVII Jornadas ELP.
  5. Freud,S., “El humor”, Obras Completas, vol. XXI, Buenos Aires, 1992, págs. 151-162.
  6. Miller, J.-A, Sutilezas analíticas, Buenos Aires, Paidós, 2011, cap. XII y XIII.
  7. Baudini, S., “Fantasma”, Scilicet Las psicosis ordinarias y las otras bajo transferencia, Buenos Aires, Grama, 2017, págs. 175-177.

 

Begoña Conde Bordes, Socia de Sede ELP, Vigo.

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