En el psicoanálisis, hablar de disrupciones de goce, implica hablar de cuerpo.

Podemos plantear que por un lado hay el cuerpo real, el de los órganos, el cuerpo desmembrado previo a la constitución del estadío del espejo. Por el otro, está el cuerpo imaginario, el de la imagen especular, el de la buena forma, que se da a ver, se muestra. Y por último, el cuerpo simbólico, como superficie de inscripción en el que el significante se inscribe, posibilitando el surgimiento del sujeto como tal.

A partir del Seminario 20, Lacan propone el anudamiento borromeo de Real, Simbólico e Imaginario para mostrarnos que para el parlêtre no hay manera de sacar al cuerpo del juego, no solo como imaginario sino también como real; es decir, que es imposible sacar al goce como tal del cuerpo.

En el nudo Lacan puede localizar al cuerpo en tanto imagen especular en lo imaginario; al fantasma o goce del sentido (que no es un verdadero goce porque no es real) o al semblante, entre imaginario y simbólico; al goce fálico, entre simbólico y real como goce fuera del cuerpo, como goce de la palabra, y al goce del Otro que no existe -o goce femenino-, entre imaginario y real.

Llegado a este punto, Lacan sitúa al sinthome como “modo de gozar del inconsciente -podemos especificarlo como real- en tanto éste nos determina”1 y también como “acontecimiento de cuerpo”2-. Es decir, que sitúa al sinthome como un cuarto nudo que anuda a los otros tres y que da cuenta de un goce real, imposible de decir, para el parlêtre. Es este sinthome el que finalmente nomina ‘realmente’ a dicho parlêtre, ya que es lo que le da cuerpo. Esto es, que lo real como tal, como fuera del sentido, aparece sólo vía el sinthome.

A partir de ese momento Lacan sitúa dos -y solo dos- modos de goce diferentes: el goce fálico ligado a la palabra, y un goce fuera de la palabra sólo del cuerpo, goce que como no se puede decir, es inasimilable y, en tanto tal, insoportable.

Cuando Lacan diferencia el lenguaje de lalengua, lo simbólico se duplica: le queda del lado del lenguaje el símbolo, la cadena significante, el inconsciente propiamente dicho y, del lado de lalengua, el signo, el Uno solo, es decir, el sinthome. En su última enseñanza, Lacan reformula el concepto de transferencia cuando separa el inconsciente transferencial del goce real de la letra del sinthome, en tanto indicador del goce de un cuerpo parlante. Esto supone no solo que el uno habla solo porque recibe su mensaje de forma invertida, sino también una separación entre la transferencia negativa y el odio como pasión del ser. Como lo señala Éric Laurent, el Otro no existe, pero es del registro del ser y la pasión odiosa existe y apunta a lo real del Otro. Por eso, se puede afirmar que el odio en tanto real es primero en relación al amor3. Este desarrollo se sostiene en los de Sigmund Freud en su texto “La Negación”, donde él habla del rechazo primordial –Ausstossung-, que implica tanto al sentimiento de rechazo como al de admisión, colocando al odio y al amor en el mismo lugar.

Laurent plantea así, que el odio es consecuencia de la separación respecto del goce de los otros Unos, es decir, de los otros sinthomas.

Si el goce sinthomático queda por fuera del significante, respecto de ese goce sinthomático solo se puede inventar un modo de usarlo, un modo de situarse en el mundo a partir de ese goce, un modo de arreglárselas con él, o sea, una performance, para hacer lazo con los otros, para poder amar, pero no se lo puede decir ni eliminar porque es el modo singular de gozar de un cuerpo en tanto real sin ley. Es la pulsión misma.

Como lo demuestra el psicoanálisis, la pulsión no puede reducirse a la palabra. Es por eso que -en la ultimísima enseñanza de Lacan- no hay sublimación posible de la pulsión, porque ésta va a permanecer siempre por fuera de la palabra. Con la pulsión se trata del aspecto real del hombre en tanto aquello del sinthome que resiste al desciframiento pero que lo nomina realmente. Freud, por su parte, situaba a eso irreductible como ombligo del sueño, como lo reprimido original. Ese núcleo irreductible al desciframiento, ese real del goce es lo que Lacan llama sinthome. Para Lacan, el sinthome nombra al hombre ‘realmente’ en tanto ser hablante.

Retomando la definición de Lacan del sinthome como acontecimiento de cuerpo4, podemos afirmar que, por ejemplo, en la así llamada adolescencia, cada ser hablante muestra con crudeza las dificultades que hay para tener un cuerpo -ya que no somos un cuerpo5, dificultades que son efecto de que el acontecimiento de cuerpo que es producto de la marca de lalengua sobre un viviente, no se produce sin falla-.

Se trata, en cada caso, de saber qué función encontrarle al sinthome, a ese núcleo de goce disruptivo que está ahí para trabar las funciones del individuo: distorsionando la imagen, destruyéndola, descolocándola, angustiando (efecto de siniestro en la imagen), enloqueciéndolo, hasta llegar, en casos extremos, a destruir al organismo real. (Toxicomanías, anorexias, suicidios), o a modificarlo por medio de la ciencia: cirugías, transexualismo.

El problema del ser hablante entonces, es que por el goce del Uno del cuerpo no puede relacionarse con los otros, o sea, que no ama. La cuestión es cómo arreglárselas con ese modo de gozar que no se cambia. Lo que sí cambia es la relación que uno tiene con el modo de gozar para así salir del autismo de ese goce y poder relacionarse con los otros. Es el savoir y faire6 o performance, del que habla Lacan al final del análisis: saber arreglárselas con ese modo de gozar para hacer lazo -amoroso- con los otros. Este es el camino que propone el psicoanálisis pasando “del rechazo a la performance”, no sin el lugar del analista como semblante que torna verdadero el escollo, al decir de J.-A. Miller, momento en que la satisfacción del sujeto se asocia a la satisfacción de otros Unos en una obra humana, por ejemplo, una escuela7.

 

Notas:

  1. Lacan, J., “El Seminario de Lacan: RSI”, Ornicar ? nº 2-5, Paris, Le graphe, 1975-1976.
  2. Lacan, J., “Joyce, el síntoma” Otros Escritos, Buenos Aires, Paidós, 2012.
  3. Laurent, É., Conferencia pronunciada en el Congreso de la AMP, 2018.
  4. Ver nota 2.
  5. Lacan, J., Le Séminaire, livre XXIII: Le sinthome, Paris, Seuil, 2005.
  6. Lacan, J., “Séminarie 1976-77: L’ insu que sait de l’une-bevue s’aile à mourre”, Ornicar ? nº 12-13, 15, 17, Paris, Le graphe, 1978.
  7. Idem 3.

 

Ana Ruth Najles, ELP, Madrid.

 

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